En el centro de rehabilitación de drogas CITA queremos compartir el testimonio de uno de nuestros pacientes:

Hola. Empiezo con lo más importante, que es el motivo por el que he venido a Clínicas CITA. Desde hace 14 años, soy consumidor de ketamina y desde hace 8 años soy adicto a esta sustancia.

Durante muchos años, consumir ketamina no comportó ningún problema para mí ni para mi entorno. Pero, desde hace tres años, la sustancia me sentaba cada vez peor, me iba cambiando el carácter y me generaba pensamientos muy negativos sobre mi futuro.

El motivo por el que decidí ingresar en una clínica de drogodependencias es porque ya no podía más: la adicción me había superado y no la podía controlar.

Tres meses antes de entrar en la clínica mi vida había dado un gran cambio personal y profesional y en estos momentos necesitaba tomar decisiones muy importantes para mi futuro profesional, pero, sin embargo, no estaba en condiciones de decidir, mis ideas no estaban claras y mis decisiones inconstantes.

Entonces decidí por voluntad propia (ya que nadie de mi familia ni de mi entorno profesional saben que estoy aquí) venir a CITA tras haber pedido consejo a mi psicoterapeuta.

Una vez llegué a CITA, pasé los primeros días regular. Era un sitio nuevo para mí, no conocía bien a mis compañeros y tuve que prescindir del móvil.

Pero a partir del lunes, todo cambió. Tuve más tiempo de terapia y disponer de mi teléfono. Desde aquel día, me sentí encantado de la decisión que había tomado.

En los tres últimos días he podido cerrar unos negocios que tenia paralizados antes de ingresar. Al llegar, decidí que hasta que no cumpliese una semana en CITA no tomaría decisiones importantes, sin embargo muy pronto me he visto capaz de retomar las riendas de mi empresa.

Y aunque parezca poco tiempo el que llevo aquí, he aprendido bastantes cosas y, sobre todo, me he dado cuenta de los factores que me han llevado a una adicción tan incontrolable. Y algunas de estas cosas las puedo ir solucionando desde aquí, mientras sigo el tratamiento. En definitiva, me siento muy bien y tengo la certeza de que me queda mucho por aprender y mucho de lo que ser consciente.