Clínica desintoxicación – Las drogas como protagonista

El diario El Periódico recoge un listado de las obras más representativas de la literatura que tratan el tema de las drogas. Ofrecemos a continuación un resumen de 10 obras capitales para entender el fenómeno de la adicción.

Confesiones de un comedor de opio inglés, de Thomas De Quincey (1821)

Memorias de De Quincey sobre su adicción al opio, que empezó a consumir como medicación. Constituye una convulsa e intensa narración de su infancia y su ambivalente relación con el opio.

Los paraísos artificiales, de Charles Baudelaire (1858)

El autor de Las flores del mal, explora en este libro el carácter destructivo del opio y el hachís, al que opone las virtudes del alcohol.

Morfina, de Mijail Bulgakov (1926)

Bulgakov fue médico rural y se administró morfina para superar los dolores de la difteria. En esta obra describe los efectos de la morfina.

Las puertas de la percepción, de Aldous Huxley (1954)

Una visión sobre la mescalina como forma de autoconocimiento espiritual. Libro de culto para la generación hippie.

El almuerzo desnudo, de William Burroughs (1959)

Burroughs fue gran profeta de las sustancias psicotrópicas: morfina, heroína, ayahuasca y LSD. Se ha dicho que esta novela es la catedral literaria del yonqui.

Miedo y asco en Las Vegas, de Hunter S. Thompson (1971)

Novela sobre las alocadas andanzas del periodista Raoul Duke y su abogado Dr. Gonzo por Las Vegas, mientras consumen exageradas cantidades de drogas, cometen delitos y provocan el caos y el escándalo.

Réquiem por un sueño, de Hubert Selby Jr. (1978)

El autor era un adicto a los analgésicos y, en esta novela absolutamente realista, nos enseña el reverso tenebroso del sueño americano.

Diario de un rebelde, de Jim Carroll (1978)

Relato autobiográfico del músico, escritor y poeta norteamericano Jim Carroll. De joven, Carroll era un jugador de baloncesto de mucho talento que soñaba con jugar en la liga profesional. Sin embargo, su sueño se derrumbó, y él y sus amigos se vieron inmersos en una espiral de drogas, prostitución y delincuencia.

 

Héroes, de Ray Loriga (1993)

Narraba una crítica sobre este libro, considerado en su momento como iniciático: ‘Es la historia de un perdedor, un adolescente que asiste a su propia caída; es la historia de un perdedor que está descubriendo la resignación; es la historia de un perdedor que tiene sueños’

La broma infinita, de David Foster Wallace (1996)

La adicción como común denominador a un puñado de historias. El depresivo Foster Wallace mantuvo con los ansiolíticos y los Tofranil, Nardil o Xanax –las drogas del ‘no sentir’- una relación de fascinación y dolor.

Clínica desintoxicación – Las drogas como protagonista