Desde el centro de rehabilitación CITA hoy queremos hablar del consumo de drogas en otros países, como por ejemplo en Siria que tras cuatro años de guerra, se ha convertido en centro productor y mercado de consumo no sólo de armas sino también de drogas.

Un tipo de anfetamina, popularmente conocida como Captagon es la sustancia ilegal más vendida. Su producción, al igual que el consumo, ha aumentado vertiginosamente porque los combatientes recurren a ella para resistir el desgaste de la guerra.

Una pastilla de Captagon permite aguantar hasta 48 horas sin comer, ni dormir ni sentir el frío ni el dolor. Esta sustancia también es consumida por los soldados del ejército regular sirio.

El precio de una pastilla es de entre 4 y 18 euros. Desde el centro de rehabilitación CITA hemos indagado más en el origen de esta droga. Producida en Occidente en los años sesenta, se usaba como medicación para tratar la hiperactividad o la depresión, y fue prohibida en los ochenta por sus propiedades adictivas. Desapareció de los mercados europeos para resurgir en Oriente Próximo. Los países del Golfo se han convertido en sus principales consumidores. La policía saudí requisa anualmente 55 millones de pastillas, un 10% del comercio total

En Siria, los señores de la guerra han diversificado sus ingresos obtenidos con la venta ilegal del crudo o de las armas, haciendo del narcotráfico una importante fuente de financiación.

El consumo de antidepresivos se extiende también entre la población civil. Principalmente antidepresivos o ansiolíticos, como el Prozac. El consumo ha aumentado mucho en Damasco, refugio de la mayoría de desplazados.

En el centro de rehabilitación de drogas CITA sabemos que el uso de las drogas siempre ha sido consustancial a las guerras. Sirvan estos dos ejemplos: Durante la Segunda Guerra Mundial, los ejércitos de diversos países recurrieron a las anfetaminas y a la mentanfetamina para mejorar el rendimiento de sus tropas, ya que servían para mantener a los soldados alerta, reducir la percepción del dolor y la sensación de hambre. Y al finalizar la guerra de Vietnam, centenares de miles de soldados (se dice que un 40% de los soldados fueron consumidores de heroína) regresaron a casa sufriendo adicción a las drogas y con serios problemas de adaptación a la vida civil.