Clínica de desintoxicación – El Estado controla la producción de cannabis en Uruguay

El paso final de la iniciativa legislativa para legalizar la marihuana en Uruguay ha sido permitir la venta en las farmacias de una producción controlada por el Estado para su consumo con fines recreativos. Para comprar, el consumidor debe haberse registrado antes y para ello tiene que residir legalmente en el país, lo cual elimina la posibilidad de venta a turistas.

Se trata del último paso para implementar una ley que buscaba regular el mercado del cannabis en el país sudamericano y que se puso en marcha hace casi cuatro años con el objetivo de luchar contra las drogas introducidas ilegalmente. Los otros dos capítulos de la norma, el autocultivo de un máximo de seis plantas y los clubes cannábicos, ya funcionan con normalidad y sin incidentes destacables.

La venta de cannabis de uso no médico, producida por empresas privadas en terrenos públicos bajo vigilancia y fiscalización estatal, llevaba varios años en un limbo. La ley fue aprobada en 2013 y desde entonces, el Gobierno se había atascado con el paso previo, el registro para consumidores, que se llevó a cabo el pasado mayo. Las autoridades han atribuido el continuo retraso de la venta en farmacias a la necesidad de medidas de seguridad. Pero también es sabido que el actual presidente, Tabaré Vázquez, que fue elegido en 2014, no es partidario de la ley votada durante la anterior administración de José Mujica.

Clínica de desintoxicación – El Estado controla la producción de cannabis en Uruguay

Ahora ha comenzado finalmente la comercialización de marihuana en farmacias y son 16 los comercios que distribuirán el cannabis en todo el país. El Gobierno no logró acuerdos con las grandes cadenas de farmacias que aseguraran la llegada del producto a todo el territorio y poder cumplir así con el espíritu de la ley. En total. 4.959 personas se inscribieron para comprar la marihuana.

La droga, producida por dos compañías privadas que fueron elegidas en un proceso de licitación pública, se distribuirá en envases de cinco gramos. Se trata de cogollos envasados en estado natural, desecados, sin moler ni prensar, y se distribuirán dos variedades.

Los envases son de color blanco y azul, según la variedad: Alfa I y Beta I. En los envoltorios puede leerse’Cannabis variedad Alfa I. Híbrido con predominancia Indica’ y ‘Cannabis variedad Beta I, con predominancia Sativa’, así como los porcentajes de THC, la sustancia psicoactiva de la marihuana. A las variedades índicas de cannabis se les atribuyen efectos psicoactivos que se manifiestan principalmente a nivel físico, mientras que las sativas lo hacen a nivel cerebral. El envase también incluye un apartado de advertencias sobre el riesgo del consumo de marihuana y recomendaciones para su uso.

El precio de venta de cada envase de cinco gramos es de 187 pesos, unos 6,6 dólares y 5,7 euros, lo cual establece el precio del gramo en los ya anunciados 1,30 dólares (1,12 euros). Los consumidores inscritos pueden comprar un máximo de 10 gramos a la semana y 40 al mes, sin necesidad de revelar ningún tipo de información personal, ya que solo precisarán su huella dactilar. Según cifras oficiales, hay 63 clubes canábicos en funcionamiento, 6.948 autocultivadores y casi 5.000 consumidores en farmacias. El país suramericano se convierte de este modo en el primero del mundo en regular de principio a fin la venta de marihuana para uso recreativo.

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