Clínica de desintoxicación – El placer de la droga y el placer natural

¿El gozo que nos ofrece la naturaleza o determinadas actividades es tan potente como el que ofrecen las drogas? Puede que haya algo de cierto en esto.

El cerebro produce sus propios opiáceos, las encefalinas y las endorfinas. Si se les inyectan éstas a los animales, se observa que les producen los mismos efectos que la morfina o la heroína. La pregunta es: ¿Se liberan cuando nos sentimos formidables? ¿Podemos aprender a liberarlas a voluntad?

Las endorfinas que se liberan de modo natural afectan al comportamiento.

Este enfoque se ha comprobado en personas que escuchaban su música preferida y se dieron cuenta de que no la disfrutaban tanto si se les trataba con un antagonista opiáceo.

¿Y qué ocurre con la euforia del atleta? ¿Se activan las endorfinas al final de un maratón? La única forma de saberlo sería tomar una muestra del líquido encefalorraquídeo al termino de un maratón o administrar al corredor un antagonista opiáceo durante la carrera.

¿Entonces todas estas especulaciones acerca de las endorfinas son mitos?

Absolutamente no. Los opioides endógenos tienen una funcón importante para la eliminación del dolor y promover la gratificación. Hay estudios que revelan que los animales sin beta-endorfinas no cuidan a sus cachorros, lo que significa que la endorfina es también un elemento clave del comportamiento maternal. Estos neurotransmisores son decisivos para un conjunto importante de comportamientos esenciales para la supervivencia humana. Las diorfinas también tienen un papel importante al informarnos de que las experiencias estresantes hacen que nos sintamos mal, enseñándonos a evitarlas en el futuro.

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