Tratamiento de adicción a la Ludopatía

Ignasi Riera, articulista del diario El Punt Avui, reflexiona en un artículo sobre la adicción al juego:

‘Me estimulan muy poco los sorteos; ni la ONCE ni la Lotería Nacional, ni las quinielas, ni los casinos, ni el bingo. La única vez que quise entrar en una sala ad hoc, tuve la impresión de que penetraba en un pre-tanatorio de gente aturdida que había llegado tarde al rosario de la parroquia. Sólo compro tickets de sorteos de cestas con jamón. Sin embargo, cuando estaba en el Parlamento, recibí la visita de personas que luchaban contra la ludopatía y que mostraban datos comprobables que provocaban mucha angustia. Los relatos sobre personas enfermas de esta patología a todo tipo de juegos, y también sobre la falta de apoyos oficiales (legales, psicológicos, de apoyo efectivo a las víctimas), resultaba decepcionante. Y la descripción de la destrucción que la adicción compulsiva al juego provocaba en personas y familias, hería por dentro.

Pues bien, cuando veo que en la televisión anuncian la posibilidad de participar en línea en este tipo de ofertas de juego, el corazón y la cabeza estallan con una alerta de peligro inminente. Si cuando leíamos El jugador, de Dostoievsky, sumábamos su mensaje a historias veraces que nos habían contado en casa los padres, ahora no creo que haya razonamientos políticamente correctos a favor del estímulo a toda clase de juegos, justificados a menudo por el dinero que su práctica aporta al turismo y a las finanzas públicas. Si como dice el artículo 9.32 del Estatut d’Autonomia de Cataluña (el de 1979), la Generalitat tiene competencias exclusiva en ‘casinos, juegos, y apuestas, con exclusión de las apuestas mutuas deportivo benéficas’, ¿no tendríamos que exigir un informe permanente sobre la situación del juego, dentro y fuera de Cataluña, en todas sus modalidades, e impedir su publicidad, por razones de higiene mental, en los medios de comunicación?’