Chicos impulsivos y chicas ansiosas, rasgos de los universitarios que hacen botellón

 ¿Hay rasgos de personalidad que podrían advertirnos acerca del riesgo de que un joven desarrolle una adicción a sustancias tóxicas, como el alcohol, antes de que pruebe su primera dosis? En el blog del Tratamiento de Adicciones Cita recogemos las conclusiones de un estudio que así lo afirma.

Ciertos rasgos de personalidad –distintos en hombres y en mujeres- indicarían su grado de vulnerabilidad a la adicción. Al menos, ésta es la conclusión de un estudio del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología de la Universidad de Barcelona (UB).

La impulsividad y la búsqueda de sensaciones nuevas es el rango predominante en los chicos mientras que la ansiedad y la inestabilidad e inseguridad emocional son más propios de las chicas. Estos rasgos, que pueden observarse ya en un aula de primaria, son los que se ven mayoritariamente entre los estudiantes universitarios que practican el botellón o que consumen intensivamente una media de cuatro o más copas en dos horas (mujeres) o cinco o más (en el caso de hombres). A las mujeres les sirve para desinhibirse y dominar su ansiedad, mientras que a los hombres les reduce la tensión.

El objetivo del trabajo, publicado en la revista Drug and Alcohol Dependence, era evaluar el perfil de personalidad de los estudiantes universitarios que beben alcohol en gran cantidad y en poco tiempo. Para ello, se seleccionó 140 estudiantes universitarios de entre 18 y 25 años, divididos en dos grupos: los bebedores y los que no practican un consumo abusivo. Se descartó aquellos que presentaban algún tipo de trastorno mental y se eliminó a la población con ritmos circadianos vespertinos (la tendencia biológica a hacer cualquier tarea por la tarde) pues bajan la guardia con más frecuencia en hábitos de vida saludables. Es decir, se evitó la presencia de factores que alteraran el resultado de personalidad.

Los resultados mostraron que el grupo de bebedores mostraban signos de neuroticismo-ansiedad y de impulsividad y búsqueda de sensaciones. Estos rasgos de personalidad tienen un origen más biológico que cultural (están relacionados con neurotransmisores como la adrenalina, la serotonina o la dopamina) y son los mismos que presentan los individuos con trastornos de adicción. Se puede decir que tienen vulnerabilidad biológica y por tanto se pueden diseñar programas de prevención adecuados a este fenotipo. Se trataría de estrategias de afrontamiento de problemas de la vida cotidiana para que cuando lleguen a la adolescencia no necesiten beber. Según los investigadores: ‘Cada ingesta de alcohol es un expolio neuronal terrible, pero socialmente está aceptado y no podemos impedir que accedan a los tóxicos. Sólo podemos prevenirles y que, si consumen, no se enganchen’