Entender y tratar la depresión

El catedrático de psiquiatría y psicología, Francisco Alonso Fernández, y Rosi Rodríguez-Loranca, han publicado el libro Depresión: todas las respuestas para entenderla y superarla, de la editorial Lo Que No Existe.

La depresión se ha convertido ya en una epidemia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los próximos 20 años la depresión será el problema más importante de salud en occidente. Estamos ante un trastorno que ha pasado a afectar del 5% al 9% de la población occidental en los últimos 60 años y que no hace distinción entre clases sociales o económicas. Pero, además de la alarma que estos datos deberían generar, también es fundamental saber que una buena prevención puede reducir a la mitad las posibilidades de sufrirla.

La depresión es una enfermedad que comporta un grave sufrimiento vital, con síntomas como la tristeza, el abatimiento, la pérdida de la actividad, el sentimiento de soledad, o la alteración de las pautas de alimentación y sueño.

La depresión afecta además al 30% de los alcohólicos, y el cannabis también es una sustancia en este sentido desequilibrante, ya que puede potenciar episodios patológicos tanto de sesgo depresivo como eufórico.

Una cuarta parte de los afectados que acude al médico atribuye correctamente a la depresión los síntomas que padece; otra cuarta parte busca ayuda porque considera que padece una enfermedad orgánica; y la mitad aproximadamente de las personas que la padecen no son conscientes de estar sufriendo esta enfermedad.

Por otra parte, el entorno de la persona depresiva suele también cometer errores al tratar de empujarle a cambiar de actitud o al recriminarle su postración, creyendo que se trata fundamentalmente de un problema de voluntad; sin embargo, este tipo de ayuda, aunque bienintencionada, puede afectar aún más a una persona depresiva en lugar de ayudarle a remontar la situación. En lugar de eso, hay que ayudar al enfermo ofreciéndole nuestro apoyo incondicional.

Ante la depresión, el tratamiento ha de incluir la medicación y la psicoterapia. Y a menudo hay que prolongar el tratamiento para evitar recaídas y para recuperar eficazmente al enfermo.