Tratamiento de adicciones – La embriaguez

La embriaguez o borrachera es una intoxicación alcohólica aguda. No tiene necesaria relación con el alcoholismo, que es la dependencia física del alcohol en bebedores crónicos. Desgraciadamente, la embriaguez es un hecho muy común y conocido en nuestra cultura.

Cuando se ingiere una cantidad demasiado grande de alcohol en poco tiempo, el alcohol pasa con rapidez a la sangre y a través de ella llegas al cerebro, desorganiza su funcionamiento y produce los signos y síntomas de la embriaguez.

Una misma cantidad de alcohol puede dar lugar a alcoholemias muy diferentes en una persona, en función de que sea tomada durante una comida o en ayunas, de forma rápida o espaciada. Otras circunstancias que influyen aumentando los efectos de una misma cantidad de alcohol so la fatiga, el estado emotivo, la toma simultánea de medicamentos sedantes o excitantes, la menstruación y el embarazo en las mujeres, las altas temperaturas ambientales o las excesivamente frías.

Hay personas que pueden tener una intoxicación aguda aislada o muy esporádicamente, pero otras las tienen con mucha frecuencia. Cuando son únicas o aisladas, los efectos serán tanto más evidentes cuanto menos habituada a beber esté esta persona.

Existe una rara enfermedad del metabolismo que produce en ciertas personas una intolerancia al etanol, y que se manifiesta en el hecho de que estas personas, tras ingerir cantidades muy pequeñas de alcohol, presentan graves alteraciones comparables a la embriaguez. Además, suelen tener en este estado gravísimas alteraciones de la conducta, con gran agitación, agresividad hacia sí mismos y hacia los demás, delirios furiosos y convulsiones.

Para comprender las fases de la intoxicación, debemos recordar que, por la acción del alcohol sobre el cerebro, se produce:

  • Un aumento dela euforia, de la despreocupación, de la temeridad y de la agresividad.
  • Una disminución de la vigilancia, de los reflejos, del campo visual y delas facultades mentales.

El alcohol, en pequeña cantidad, excita las células nerviosas del cerebro; en mayor cantidad las deprime.

La embriaguez tiene distintos grados, desde un grado aparentemente de poca alarma, hasta un grado máximo de alarma, que puede llegar a la muerte. Se puede dividir en cuatro fases.

Primera fase

En el grado menor, la persona está eufórica –otras veces deprimida- y locuaz. El estado de ánimo está exaltado, y la persona se siente fuerte y segura de sí mismo. El cansancio, la fatiga y muchas limitaciones no desaparecen, aunque sí desaparece su capacidad para darse cuenta de ello. Sus reflejos le parecen más vivos que nunca, pero en realidad el tiempo de reacción está alargado y disminuye la coordinación entre la vista y las manos.

Segunda fase

Conforme la embriaguez avanza, los reflejos están más alterados, los movimientos son más torpes; la excitación conduce a un comportamiento más peligroso; la locuacidad se convierte en incontinencia verbal, se empieza a decir tonterías y se traba la lengua. La persona toma iniciativas impulsivamente.

Tercera fase

Si progresa la embriaguez porque se sigue bebiendo, el comportamiento sigue siendo peligroso. La persona tiene dificultades de equilibrio, anda titubeando o pierde la estabilidad y cae al suelo. La vista está nublada, hasta legar a la visión doble. La sensibilidad del tacto disminuye y es difícil reconocer los objetos tocándolos y más aún el manejo de alguna maquinaria. Puede haber vómitos. La conducta se altera cada vez más profundamente hasta llegar a ser como la de la psicosis, con manías, obsesiones e imaginación de ver o sentir cosas que sólo existen en la cabeza del bebedor.

Cuarta fase

Es la zona de riesgo vital. Si la ingesta de alcohol continúa y la alcoholemia sobrepasa los 4 o 5 gramos por litro de sangre, se alcanza el grado mayor de embriaguez, la persona se desploma y entra en un sueño tan profundo, que es ya un estado de coma del que no se despierta espontáneamente y que puede llegar a la muerte.