David Bowie y la cocaína

Dylan Jones, exdirector de la edición británica de la revista GQ, es el autor de la biografía del cantante David Bowie que, con el título de ‘A Life’, se publicará dentro de unos meses.

La biografía, distribuida en cuatro libros, recoge el testimonio de más de 180 personas que lo conocieron, amigos, rivales, amantes y colaboradores. Y, como cuenta el autor, cuando parecía que lo sabíamos todo acerca de Bowie, sus extravagancias sexuales y narcóticas dejan a los míticos Rolling Stones como amateurs.

Por ejemplo, la cantante Dana Gillespie recuerda que, siendo su novia en los sesenta y cuando ella tenía 13 o 14 años y Bowie dos más que ella, él ya le engañaba tanto con hombres como con mujeres. Fue el momento en el que el cantante intentaba encontrar su identidad y cambiaba de imagen constantemente. Paseaba por Carnaby Street, recogiendo las bolsas de basura llenas de ropa que tiraban las tiendas. La biografía habla también de su reconocida bisexualidad y de cómo uso el sexo como medio para conseguir todo lo que quería.

Tony Zanetta, que dirigió sus negocios durante una década, afirma que Bowie ‘era magnético, más seductor que sexi’. El propio cantante aseguraba que se había acostado con más de 1.000 mujeres y algunas de las groupies que conocieron ese carisma seductor cuentan sus historias. Como Lori Mattix que perdió su virginidad con Bowie cuando tenía 15 años. O Josette Caruso que revela que Bowie sólo tenía un límite sexual: acostarse con un cadáver.

No falta en el texto el relato de las orgías que organizaba en los setenta con su mujer Angie y sus años en Los Ángeles en los que consumía siete gramos de cocaína al día, llegando a pesar 43 kilos. Lo único que evitó probar fueron las drogas psicodélicas por el miedo a desatar una esquizofrenia que había dejado huella en su familia. Conocer a Iman en 1990 le evitó un final que se intuía dramático.